Este año estuve dos días en FITUR y salí con una idea muy clara: el turismo de pantalla en España está dejando atrás la improvisación y empieza a pensar como industria.
Lo mejor es que no llegué a esta conclusión en una ponencia aislada —de esas que a veces rozan el sopor—, sino a través de conversaciones con los profesionales que, desde distintos frentes, están encajando las piezas de este modelo.
…vamos que me invitaron a un café y estuve hablando con quienes más saben de todo esto en España.
Cuatro pilares del turismo cinematográfico en España
Y cuando hablo de pilares, me refiero al esfuerzo de cuatro iniciativas que están ocupando espacios que hasta ahora apenas estaban desarrollados en España.
1. Tecnología aplicada al turismo cinematográfico y servicios B2B
Tras la presentación de Lorens Toolkit, pude hablar con Aubry Minotti y su socio Joaquín. Han desarrollado una herramienta que permite a guías diseñar rutas con contenido cinematográfico, convirtiendo el patrimonio audiovisual en experiencias turísticas estructuradas.

Esto no va solo de cine: va de profesionalizar cómo se interpreta y se activa culturalmente un territorio.
2. Consultoría para territorios y marcas que quieren trabajar su relato audiovisual
Aquí encaja el trabajo de Ana Alonso con Travelling Set y su proyecto Red de Pueblos de Película. Su enfoque ayuda a los destinos a entender que no son solo localizaciones donde se rueda, sino escenarios narrativos con identidad propia.
El salto es clave: pasar de «aquí se rodó» a «esto forma parte de una historia que podemos contar».

3. Diseño de experiencias para el viajero
El turismo cinematográfico no funciona si se queda en lo institucional. Necesita profesionales que diseñen experiencias atractivas para el turista… o en este caso también para los cinéfilos.
Proyectos como Cinemasviajes, de Edu Romeu, demuestran que existe una demanda real de viajes temáticos bien construidos, donde el cine es la puerta de entrada a la cultura de un lugar.
4. Plataformas especializadas en experiencias de film travellers
La última pieza es la comercialización. Aquí destaca Screenbie, el proyecto liderado por María José Bultó, que conecta a viajeros con experiencias vinculadas a localizaciones de cine y series en distintos países.
Sin esta capa, muchas buenas iniciativas se quedarían en ideas difíciles de reservar o escalar.
El territorio no como decorado, sino como relato
Más allá de la idea de cada proyecto, sobrevuela un concepto que me encanta: el territorio —ciudades, paisajes, pueblos grandes y pequeños— no debería ser solo un decorado, sino una oportunidad para construir relato.
El cine, las series, la literatura o la música no solo generan localizaciones reconocibles. También crean capas de significado que pueden enriquecer la experiencia del visitante y conectar mejor con quienes viven allí.
Entre el parque temático y el turismo cultural con identidad
El turismo cinematográfico, como casi cualquier forma de turismo, tiene dos caminos posibles.
Mal gestionado, puede generar masificación, banalización y destinos convertidos en parques temáticos indiferenciables de cualquier otro.
Bien diseñado, en cambio, puede ser una herramienta real para:
- Desestacionalizar la demanda
- Diversificar públicos
- Reforzar la marca de territorio desde la cultura
- Generar experiencias más profundas y memorables
La diferencia está en el criterio, la narrativa y la profesionalización del sector.
Una cadena de valor que empieza a encajar
La evolución del cine turismo en el último año deja claro que ya no estamos hablando solo de ideas atractivas o iniciativas aisladas.
Estamos viendo cómo se configura una cadena de valor del turismo cinematográfico en España, con perfiles, servicios y propuestas que empiezan a encajar entre sí.
Y cuando eso ocurre, no solo gana el turista: ganan la cultura, el cine y el territorio.