He necesitado 4 folios llenos de tachones porque no sé cómo escribir esto. Y es irónico porque quiero hablar de que llevo casi 2 años escribiendo, en concreto, una novela.

«El Chivo», ambientada en Guadalajara en los 2000, habla sobre la construcción de la masculinidad y la sexualidad, sobre el bullying y las agresiones sexuales durante la adolescencia.
Casualidades de la vida, en los dosmiles me llamaban Chivo, vivía en un pueblo de Guadalajara y, además de sufrir bullying, también fui víctima de agresiones sexuales por parte de compañeros del instituto.
Por supuesto, en su momento no lo conté en casa. Fue hace unos años cuando fui capaz de verbalizarlo y hace poco he podido hablarlo con más confianza y seguridad con mi familia, a quien no puedo estar más agradecido, además hablarlo con ellos era lo último que necesitaba para poder sentirme realmente bien; y con Alba y Miguel, por quienes me atrevo a contar esto, por cierto.
Sé que la pregunta inevitable, porque la he visto surgir miles de veces en relatos similares, especialmente de mujeres, que son quienes suele sufrir estas experiencias, es ¿por qué lo cuentas ahora y no cuando tenías 14 años?
La respuesta es porque tenía 14 años.
No me atrevía, me daba vergüenza y lo minimicé. Tanto, que logré no reconocerlo como lo que era. En 2018, sin embargo, por puro azar escuché a un chico hablar de cómo le habían afectado ciertas agresiones sexuales en su adolescencia.
Y en ese momento, mi cabeza lo desbloqueó todo.
A partir de ahí empecé a entender lo que había estado sintiendo durante más de una década. Y después, poco a poco, a reprogramarme por dentro.
Ahora soy consciente de que todo aquello me afectó, me afecta y me seguirá afectando, y así podría seguir conjugando el verbo. Pero hoy tengo respuestas para casi todo. De hecho, soy feliz.
Mi trabajo personal me ha costado.
Gracias a que me siento así, soy capaz de escribir «El Chivo».
Estoy en pleno proceso de reescritura, pero necesitaba contar esto para comprometerme conmigo mismo a terminar. Quiero pensar que, al igual que aquel chico me abrió los ojos, mi historia podría llegar a alguien que necesite también reencontrarse.